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martes, 24 de julio de 2007

Rebelión en las aulas

El fenómeno “ bullying", o acoso escolar, es en lo que se centra el trabajo de investigación que ha publicado Emilio Tresgallo, alumno de Doctorado de la UNED y que ha cursado la carrera de Ciencias de la Educación en la Sede de A Coruña.

Ejerciente del magisterio desde hace 20 años, Pedagogo. Conferenciante. Formador de profesores, padres y alumnos, no solo analiza en esta investigación el fenómeno “niños, contra niños”, sino que plantea unas sugerencias y unas propuestas.

Para Tresgallo, la situación actual son solo “los entremeses". Augura momentos duros para el profesorado, alumnos y padres; por eso es fundamental, intervenir y concienciar.

El niño agresor, afirma el investigador, consigue todo lo que quiere por la fuerza y este niño de ahora que practica el bullying para dominar, puede ser perfectamente, en un futuro un maltratador. Hay que poner normas, enseñarle los límites y el respeto al entorno.

Aunque las estadísticas indican que en Galicia, es en la Comunidad que en comparación con el resto de España hay menos caso de acoso escolar, están surgiendo datos alarmantes. ¿Causas? Es fundamental analizar el tiempo que el niño “bully” pasa con su familia. Si son niños más o menos agresivos. Si son niños “agenda” que tienen todo el día programado y estructurado con actividades y más actividades…. Si son niños “llave” que llegan a casa y están solos.

El educador, da un toque de atención a la era de la imagen. “Los padres, deben controlar la pequeña pantalla, porque según las últimas investigaciones, se calcula que el 30% de los niños en edades comprendidas entre los doce y los catorce años ven la televisión más de treinta horas semanales y presencian en seis años, unos 6.000 asesinatos. Y, en la casi totalidad de las escenas, la peor parte se le asigna a la victima, ya que en dichas secuencias, la violencia se banaliza y se dulcifica, obteniendo un mensaje resultante: el dolor de la víctima, no importa."

Tan habituados están los niños a convivir con la violencia, afirma el investigador, que en Suecia, por ejemplo, el 43% de los niños creen que la inmensa mayoría de los adultos, mueren de un disparo.

Emilio Tresgallo, a lo largo del Curso 2005 – 2006, no solo hizo una exhaustiva investigación sobre el fenómeno bullying, sino que, dio un paso más. El plantea una serie de sugerencias y propuestas “hay que prestar mayor a tención a la formación del profesorado y hay que destinar mayor dotación económica, para invertir en cursillos, conferencias y charlas de concienciación. Se necesitan expertos en la materia, las buenas voluntades son imprescindibles, pero frente a temas de este calado cuanto más cualificado se esté más eficaz será la actuación”.

La gran pregunta consiste en saber quien es el responsable de la virulencia y proliferación de este fenómeno.
Para el profesor Tresgallo, aunque España, comparativamente con países como Inglaterra o EEUU, tiene todavía un nivel de acoso de baja intensidad, "el fenómeno traerá bastantes problemas a los padres, a los propios alumnos y a los profesores, porque va a dificultar mucho la convivencia y en este problema, todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, la sociedad, los padres, la televisión y por supuesto, también los centros educativos. Cada vez son más urgentes y necesarias acciones de intervención que ayuden a los profesores a hacer frente a un problema ante el que se encuentran totalmente desprotegidos”.

Si hay culpables, con toda seguridad habrá causas.
“Hay muchas, afirma el investigador, pero hay una relación muy directa entre la forma que se ha educado a un niño en los primeros años de su vida y el futuro acosador. Si un niño ha recibido pocos afectos, este hecho será trascendental para conformar su personalidad. El tiempo que los niños pasan con sus familias o los contenidos violentos que ven a través de la televisión a lo largo de la semana, son cruciales. Se calcula que ven unas treinta horas de televisión y que a lo largo de 5 o 6 años ven un contenido violento de unas seis mil imágenes, esto indudablemente influye en la agresividad de un niño".

Pero acoso escolar no es todo; no es una riña, un pelotazo, una patada….Emilio Tresgallo, padre y profesor puntualiza.
“La violencia escolar es algo muy serio, para que se considere acoso escolar hay que considerar varios aspectos; que no haya igualdad de fuerzas, el verdugo se siente superior a la víctima. El acto de acoso, no se produce de forma esporádica, sino que se prolonga durante meses e incluso años……. Y puede terminar, como ya está comprobado, en la muerte o destrucción psicológica del niño acosado".


Escuchemos a Emilio Tresgallo.







¿Estamos ante las enfermedades del siglo XXI?
Emilio Tresgallo, no se da tregua, no tiene tiempo para pararse a pensarlo, pero si para intentar resolverlo. Charlas, Jornadas, Cursos de Verano y su trabajo publicado a disposición de todos en





lunes, 16 de julio de 2007

Sentido y sensibilidad

"Para saber educar, hay que saber transmitir”
Elvira Repetto, Catedrática de la UNED, fundadora del COIE, sevillana de cepa, lo tiene claro “toda comprensión implica un saber teórico. Hay que enseñar al alumno a actuar, a desarrollar habilidades sociales, a pensar, a aprender para evitar futuros conflictos juveniles”

Para la profesora Repetto un educador tiene que ser casi el hombre o la mujer perfecta “hay que comprenderse, para saber comprender”. Sensibilidad, conocimientos, habilidad, pero sobre todo comprensión “hay que saber regular las emociones propias, pero también las ajenas. Hay que desarrollar la empatía para poder percibir los sentimientos de los demás.” En resumen, hay que poner al alcance del alumno todas las técnicas posibles, para facilitarle el aprendizaje.

¿Quién no ha sufrido en carne propia o en la ajena el tan traído y llevado fracaso escolar?

La experta da algunas claves. “Se habla mucho del desajuste negativo entre la capacidad real – que no inteligencia – que un alumno tiene y los resultados escolares que obtiene. Resultados que se pueden evaluar a través de la observación del comportamiento del alumno, de los resultados académicos, o del seguimiento que en distintos campos se haga del alumno. Una vez valorados todos los factores, se puede llegar a una conclusión que permita encarar el desajuste en el aprendizaje”.

Pero, ¿y las causas? Para la Catedrática, investigadora y autora de un proyecto I+D sobre adaptación socio emocional financiado por el MECD, la ansiedad y la depresión son, entre otras, claves constantes que se repiten y que aparecen vinculas al bajo rendimiento escolar.

El panorama no parece muy halagüeño. Según investigaciones europeas, después de Portugal, España es el país que más fracaso escolar detenta y en contra de teorías tradicionalmente manejadas, lo que llamaríamos factores intelectuales (falta de inteligencia) tienen un grado de incidencia de solo un 2%. Trastornos como la dislexia, otra causa que siempre se ha vinculado con la dificultad para el aprendizaje, alcanza al 29% de la población estudiantil. Sin embargo, señala Elvira Repetto “el déficit en competencias socio emociónales se extiende al 30% de los alumnos y un 20% está vinculado a la falta de apoyo por parte del contexto educativo y familiar: profesorado deficiente o falta de apoyo en la familia”.

Repetto va desgranando datos nada tranquilizadores “si en España, en la Enseñanza Media un 32% de los alumnos repite curso, otro 35% no termina con éxito 2º de ESO, el 48% no supera el Bachillerato y el abandono universitario se sitúa en un 50% … ¿hacia donde vamos?”.

Pero no hay problema sin solución y la catedrática de la UNED, apunta varias.

“Es fundamental la implicación del equipo directivo escolar en los programas de adaptación socio emocional y tendría que hacerse extensible a educación Infantil. Hay que atacar desde la base”. También considera fundamental el papel de la familia, casi determinante. Y no es teoría añade.
“Se han hecho investigaciones sobre la eficacia de los programas socio-emocionales aplicados a la práctica y han arrojado resultados, francamente esperanzadores: ha disminuido el número de abandonos, se han podido prevenir factores de riesgo en el aula. Se han evitado conductas violentas o consumo de alcohol. En definitiva, se ha podido crear un ambiente de aprendizaje adecuado, que es de lo que se trata”. Y es rotunda: “hay que establecer que el aprendizaje social y emocional forme parte esencial de la educación, desde preescolar hasta Bachillerato”.

http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,953517&_dad=portal&_schema=PORTAL&id_noticia=237