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sábado, 5 de julio de 2014

Seguridad Ciudadana y violencia callejera




El curso de verano “Seguridad ciudadana, descontento social y violencia callejera“, dirigido por el doctor en derecho Procesal de la UNED, Fernando Ibáñez López-Pozas y por el inspector del Cuerpo Nacional de Policia (CNP), José Luis Morán Rubio despertó gran interés y una amplia asistencia en el alumnado que llenaba el aula de la Facultad de Humanidades de la UNED.


El inspector del CNP, José Luis Morán, destacó que la ampliación del abanico de la casuística que pretende tipificarse como objeto de sanción en las pretensiones del legislador con la nueva normativa contemplada en el Anteproyecto en materia de Seguridad ciudadana, presenta desde el punto de vista operativo de la actuación policial, un incremento en la carga de trabajo que exigirá duplicar las dotaciones. En la práctica la extensión de responsabilidades alcanza, en opinión del inspector Morán Rubio, por ejemplo en materia de manifestaciones,  “casi al que pase por allí”. 

El régimen sancionador pasa de 26 a 58 supuestos, entre leves y graves. Sin embargo, remarcó el inspector Morán,  “también aborda aspectos que persiguen ofrecer una mayor cobertura al agente de la autoridad, particularmente en escenarios de alto riesgo, en los que hasta ahora se puede afirmar que se encontraba en una autentica situación de indefensión.“


El profesor de Derecho Procesal de la UNED Fernando Ibáñez, que señaló que el anteproyecto lo anunció el gobierno en noviembre de 2013, cuestionó la valoración que en diferentes medios de comunicación y colectivos ciudadanos se realizó del mismo llegando a calificar el proyecto legislativo como “la Ley mordaza del Gobierno” en respuesta a las protestas sociales a su política económica. El profesor Ibáñez, cuestionó esta reducción simplista como explicación, poniendo en duda que se trate de una reacción y entendiendo que se trataba más adecuadamente de una necesidad.


En esta línea argumental recordó que ya el 26 de julio de 2012 se vota mayoritariamente una interpelación en el Congreso, a propuesta del grupo de Convergència i Unió (CiU) para modificar la Ley Orgánica de Protección de Seguridad Ciudadana, en concreto para actualizar el catálogo de infracciones y sanciones. Algo que echaría por tierra las interpretaciones de una ley elaborada con urgencia como reacción a los conflictos callejeros.

Por otra parte, después del transcurso de 22 años de interpretaciones de la doctrina legal sobre el binomio libertad-seguridad, justificarían la necesidad de una actualización legislativa en esta materia, que recoja esa extensa interpretación jurisprudencial. Además, afirmó que “ya nadie puede entender que el ejercicio de cualquier derecho fundamental pueda comprenderse como un absoluto, no sujeto a limitación alguna”, y así lo ha entendido el Tribunal Constitucional, si bien matizado por el principio de proporcionalidad.

La necesidad de esta reforma, en opinión del profesor Ibáñez, es consecuencia también de una decisión política de establecer un marco legislativo diferente en la esfera penal, en esta materia, vinculada a las reformas en estudio del propio Código Penal, en la que desaparecen las faltas, derivando su tipología a delitos leves o infracciones administrativas.

Después de un repaso crítico por el contenido técnico-jurídico de la norma en proyecto, señalando algunas incongruencias en la redacción del texto  o la reiteración en la regulación de aspectos ya abordados en otros instrumentos legislativos, analizó en detalle aspectos relativos a las sanciones pecuniarias y no pecuniarias contempladas en el anteproyecto, abordando igualmente una comparativa entre la regulación en el anteproyecto de algunos comportamientos y tipologías, con la ya existente en normas precedentes como la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión.

El profesor Ibáñez  acompañó su exposición con un conjunto   de datos y referencias que, desposeídos de la influencia de connotaciones espurias, permitieron un análisis detallado y científico del texto legal en estudio.














Un dinámico turno de intervenciones, posterior a las exposiciones, permitió un vivo debate con los asistentes quienes tuvieron la oportunidad de perfilar y matizar cuestiones puntuales que encuadraron con mayor precisión aspectos concretos de tan polémica iniciativa legislativa.
 
 
Isabel Quiñones / @iqvpress
Fotos: José Rodríguez
 
 

 





domingo, 13 de julio de 2008

‘La Seguridad del Estado es más eficaz, cuando la Democracia controla a los órganos que tienen que velar por la misma’

Rotundamente, así lo afirma José Antonio Rodríguez, Director del Gabinete de Estudios de Seguridad Interior (GESI) órgano dependiente de la Secretaria de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior y que patrocina el Curso de Verano de la UNED de A Coruña “Nuevas Formas de Delincuencia”.

El Director del GESI, que confesó sentirse especialmente cómodo, por reencontrarse con su tierra gallega, conversó amablemente con nosotros para dar a conocer un poco más aspectos que rodean a órganos de profundo y, en cierto modo, desconocido calado, como el que el dirige.

Cuando en su día, el entonces Ministro del Interior Alonso, acudió a la Cámara Baja a dar cuenta de la aplicación por parte de su Ministerio de las recomendaciones aprobadas por la comisión de investigación de los atentados del 11-M y anunció la creación de un Gabinete de Estudios de Seguridad Interior (GESI), a semejanza del existente en otros países de nuestro entorno, que dirigido por el secretario de Estado de Seguridad apoyaría la actividad policial en materia de Inteligencia, afirmó que, tras los entonces recientes atentados de Londres, "la amenaza está consolidada y que es persistente y constante". ¿Es un diagnostico que podemos considerar vigente a fecha de hoy?

Sin duda recordará que una de las primeras actuaciones que llevó a cabo el Gobierno en el ámbito del Ministerio del Interior durante la pasada Legislatura fue la creación del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA), al que se marcaron dos objetivos fundamentales: uno, elaborar, en el ámbito de las amenazas del terrorismo, inteligencia estratégica para diseñar y articular las respuestas preventivas y operativas frente al terrorismo, frente a todos los terrorismos. Y dos: evaluar, de forma permanente, la situación e intensidad de la amenaza terrorista contra España.

El CNCA –en el que participan fundamentalmente analistas de la policía nacional y de la guardia civil, pero también del CNI y de otras instituciones estatales y autonómicas– se ha revelado como un elemento fundamental en la estrategia antiterrorista del Gobierno. Y su bien ganado prestigio le está convirtiendo en un órgano de referencia y un modelo para muchos países de nuestro entorno. Y todos sus análisis nos siguen diciendo que, efectivamente, la amenaza del terrorismo internacional está ahí, que está consolidada y que es persistente y constante. Cuestión distinta son los niveles de riesgo que la misma comporta en cada momento temporal concreto. Pero es obvio que es una realidad efectiva, percibida con realismo por nuestros vecinos europeos y por todos los ciudadanos.

En cuanto al Gabinete de Estudios de Seguridad Interior, es un órgano de apoyo a las autoridades superiores del Ministerio para la elaboración y evaluación de las políticas y los planes específicos de seguridad. Nuestro trabajo es observar con rigor cuanto acontece o puede acontecer en el ámbito de la seguridad pública, analizarlo con rigor, y plasmar todo ello en los Informes y las propuestas que elevamos al ministro o al Secretario de Estado.

Más de una docena de Centros de Estudios de Seguridad, algunos orientados más que al área Interior a la Defensa (si es que es posible delimitar con precisión ambos conceptos), se encuentran en España con anterioridad a la creación del GESI , ¿qué viene a representar –qué aporta- el GESI en ese universo? ¿Mantienen relaciones con otros Centros de Estudios?

Como usted acaba de decir, en el ámbito de la seguridad interior –y a diferencia de lo que ocurre desde hace años en otros países como Francia, Reino Unido o Alemania­– no existía en España hasta hace dos años un órgano de tales características. Y esa carencia o laguna –ciertamente inexplicable– es la que viene ahora a cubrir el GESI. Y tal vez no esté muy bien que lo diga yo, pero creo que con el trabajo que en apenas dos años hemos desarrollado, nos hemos ganado ya un nada desdeñable grado de reconocimiento.

Y en lo que respecta a la colaboración con otros Institutos similares, hemos firmado un Convenio de colaboración con nuestro homónimo francés, estamos haciendo lo mismo con Alemania, y tenemos estrechas relaciones de colaboración efectiva con Universidades españolas y con centros de gran prestigio como el Real Instituto Elcano de Estudios Estratégicos o el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.

¿Sigue el GESI alguna línea de investigación específica, está orientado al estudio concreto o particularizado de algún aspecto concreto de la seguridad interior? ¿Van más allá del registro estadístico de datos? ¿Qué sugerencias o recomendaciones pueden avanzar desde este Gabinete de Estudios?

Uno de los cometidos más importantes que se nos ha encomendado –y que, si tenemos en cuenta la envergadura y el carácter ambicioso del proyecto– hemos desarrollado en un tiempo récord, ha sido el de poner en marcha el Sistema de Seguimiento Integral de los Casos de Violencia de Género. Un Sistema on line en el que participan y que está a disposición de policías, fiscales, instituciones penitenciarias, las unidades de violencia de género, la universidad, etc., y que se ha convertido en una herramienta central para el seguimiento y la prevención de los casos de violencia de género, y para la evaluación del riesgo y la implementación de las medidas de protección policial a las mujeres víctimas de este execrable tipo de violencia.

Y al igual que éste, todos los demás aspectos relacionados, como digo, con la seguridad interior, con las políticas de seguridad, forman parte del objeto de análisis y estudio del GESI. Por cierto, el Secretario de Estado de Seguridad acaba de firmar un convenio con el INE para realizar –conjuntamente con el GESI– la que será la gran macroencuesta sobre la seguridad en España, con más de 30.000 hogares entrevistados, y en a través del cual se dimensionará el fenómeno de la criminalidad en España, la percepción de seguridad por los ciudadanos y su evaluación sobre el funcionamiento de los servicios de seguridad.

¿Qué es lo que mueve al GESI a patrocinar un curso como el programado por la UNED? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Existen precedentes de iniciativas similares en algún otro campus de nuestro país?

Al Gabinete de Estudios de Seguridad Interior se nos ha encomendado la cooperación del ministerio con la Universidad. Y es uno de nuestros objetivos fomentar la participación y la colaboración en nuestros cometidos y funciones con las universidades y con diferentes instituciones públicas y privadas, así como con diferentes personalidades investigadoras y del ámbito académico.

El curso de esta semana en A Coruña es buena expresión de ello. Pero el GESI también colabora con otras universidades españolas en el desarrollo de específicos programas de investigación y formativos de alto nivel como con la Universidad de Alcalá de Henares –con la que hemos puesto en marcha el Instituto de Ciencia Policiales–, las Universidades Autónomas de Madrid y Barcelona –con las que hemos desarrollado y validado las herramientas de evaluación del riesgo de la mujer víctima de violencia de género–, o la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, con la que estamos desarrollando esta semana un Curso de Verano en Santander. Y podría seguir con otros ejemplos.

Incidiendo en el análisis de la información, en demasiadas ocasiones se percibe la sensación de que en numerosas situaciones de crisis el autentico problema, más que la carencia de información radica en la evaluación que de la misma se realiza. ¿Se toman en serio los gobiernos a sus propios servicios y analistas de información? ¿En que medida los criterios ideológicos o culturales condicionan la percepción del peligro, sobredimensionando o infravalorando al enemigo potencial? Y por el contrario, ¿se puede, razonablemente, garantizar que la información pueda llegar a conocerse –por quienes tienen la capacidad y la responsabilidad de tomar las oportunas decisiones para actuar en consecuencia- de una forma objetiva?

Por mi propia experiencia, puedo asegurarle que la información llega al Gobierno; y que en el Departamento de Interior sus responsables políticos se toman muy en serio lo que los servicios especializados en inteligencia les transmiten en sus informes. Y en este Departamento, en el que se aprende mucho de los aciertos y también de los errores, cuando los pueda haber, le aseguro que la objetividad –y, por tanto, la ausencia de prejuicios u otro factor condicionante– es la máxima, el principio que preside la toma de decisiones. Porque, como dice aquella sentencia, ‘con las cosas de comer no se juega…’

Sin duda, en más de una ocasión los servicios de inteligencia, los estudiosos y analistas de seguridad, han podido servir de pretexto interesado para la justificación de diferentes posicionamientos políticos y jurídicos de los responsables gubernamentales en distintas etapas históricas en los países de nuestro entorno e inevitablemente también en el nuestro. El control efectivo de las actividades de inteligencia –en todo su amplio abanico de actuaciones- no solo representaría una garantía para las demandas que legítimamente puede exigir la sociedad civil en nuestros regímenes democráticos occidentales, sino que también se perfilaría como una salvaguarda de las propias actuaciones de los servicios de inteligencia, en demasiadas ocasiones utilizados o contaminados por intereses espurios. Pero, ¿se pueden conciliar eficacia y control, Estado de Derecho y Estado “vigilante”?

El Estado de Derecho no sería tal si no existiese un efectivo y adecuado sistema de controles. Existe en los países democráticos, y el caso de España es ejemplar: el sistema de controles existen en el propio ámbito del Gobierno, pero está residenciado también en una comisión específica del Congreso de los Diputados y en la actuación ad hoc del Poder Judicial. En España sabemos muy bien, porque lo venimos practicando desde la recuperación de la democracia, que velar por la seguridad del Estado es mucho más eficaz cuando las instituciones democráticas garantizan, tutelan y controlan a los órganos que tienen que velar por la misma.

El devenir de la historia más reciente, tras la caída del muro de Berlín y posteriormente los atentados terroristas de Nueva York, Washington y Madrid, apuntan a lo que algunos expertos no han dudado en denominar como “renacimiento” de los servicios de información o de inteligencia. ¿Cree que los analistas de seguridad, junto con los servicios de inteligencia, han pasado de desempeñar un papel de suministradores de información a convertirse en el principal instrumento para la optimización de la defensa y la garantía de la seguridad interior?

Los propios americanos han reconocido en su Informe sobre el 11-S que uno de los problemas para identificar y evaluar adecuadamente la amenaza proveniente del nuevo terrorismo internacional fue debido a que los sistemas de inteligencia lo eran para un mundo bipolar, para el mundo de la guerra fría posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y que no se había hecho la reconversión ‘intelectual’ para la nueva realidad geopolítica y geoestratégica. Por eso, más que de renacimiento habría que hablar de reconversión o de refundación, en muchos casos.

Y en esa refundación sí hay un renacer de los analistas, que, por lo demás, deben de tener, por supuesto, una mente abierta y multidisciplinar. Algo que está en la esencia del hombre renacentista.

Al poco tiempo del 11-M, los Jefes de Estado y gobierno reunidos en Bruselas, durante la cumbre de primavera acordaron prestarse ayuda recíproca, anticipándose incluso a la cláusula de solidaridad de la Constitución europea. Para reforzar la cooperación en materia de seguridad se creó la figura del Comisionado para Asuntos de Terrorismo de la Secretaría del Consejo de Ministros. El propio Mr. PESC, Javier Solana, dispone de un Situation Center (SITCEN)… ¿Nos encontramos ante el embrión de un nuevo servicio de inteligencia y seguridad paneuropeo?

Todos hemos comprendido que la amenaza es global, en todos los sentidos. Y que la amenaza a nuestra seguridad interior es una amenaza a la seguridad interior de todos los países de la Unión. Por eso se trabaja todos los días, y España es líder en ello, en estrechar la colaboración y cooperación con los servicios de inteligencia antiterrorista. Y el SITCEN es un buen ejemplo de ello. Y tal vez el embrión de un verdadero servicio de inteligencia europeo.

(c)2008,Isabel Quiñones Vázquez

http://www.mir.es/DGRIS/Notas_Prensa/Ministerio_Interior/2008/np062604.html

martes, 24 de julio de 2007

Rebelión en las aulas

El fenómeno “ bullying", o acoso escolar, es en lo que se centra el trabajo de investigación que ha publicado Emilio Tresgallo, alumno de Doctorado de la UNED y que ha cursado la carrera de Ciencias de la Educación en la Sede de A Coruña.

Ejerciente del magisterio desde hace 20 años, Pedagogo. Conferenciante. Formador de profesores, padres y alumnos, no solo analiza en esta investigación el fenómeno “niños, contra niños”, sino que plantea unas sugerencias y unas propuestas.

Para Tresgallo, la situación actual son solo “los entremeses". Augura momentos duros para el profesorado, alumnos y padres; por eso es fundamental, intervenir y concienciar.

El niño agresor, afirma el investigador, consigue todo lo que quiere por la fuerza y este niño de ahora que practica el bullying para dominar, puede ser perfectamente, en un futuro un maltratador. Hay que poner normas, enseñarle los límites y el respeto al entorno.

Aunque las estadísticas indican que en Galicia, es en la Comunidad que en comparación con el resto de España hay menos caso de acoso escolar, están surgiendo datos alarmantes. ¿Causas? Es fundamental analizar el tiempo que el niño “bully” pasa con su familia. Si son niños más o menos agresivos. Si son niños “agenda” que tienen todo el día programado y estructurado con actividades y más actividades…. Si son niños “llave” que llegan a casa y están solos.

El educador, da un toque de atención a la era de la imagen. “Los padres, deben controlar la pequeña pantalla, porque según las últimas investigaciones, se calcula que el 30% de los niños en edades comprendidas entre los doce y los catorce años ven la televisión más de treinta horas semanales y presencian en seis años, unos 6.000 asesinatos. Y, en la casi totalidad de las escenas, la peor parte se le asigna a la victima, ya que en dichas secuencias, la violencia se banaliza y se dulcifica, obteniendo un mensaje resultante: el dolor de la víctima, no importa."

Tan habituados están los niños a convivir con la violencia, afirma el investigador, que en Suecia, por ejemplo, el 43% de los niños creen que la inmensa mayoría de los adultos, mueren de un disparo.

Emilio Tresgallo, a lo largo del Curso 2005 – 2006, no solo hizo una exhaustiva investigación sobre el fenómeno bullying, sino que, dio un paso más. El plantea una serie de sugerencias y propuestas “hay que prestar mayor a tención a la formación del profesorado y hay que destinar mayor dotación económica, para invertir en cursillos, conferencias y charlas de concienciación. Se necesitan expertos en la materia, las buenas voluntades son imprescindibles, pero frente a temas de este calado cuanto más cualificado se esté más eficaz será la actuación”.

La gran pregunta consiste en saber quien es el responsable de la virulencia y proliferación de este fenómeno.
Para el profesor Tresgallo, aunque España, comparativamente con países como Inglaterra o EEUU, tiene todavía un nivel de acoso de baja intensidad, "el fenómeno traerá bastantes problemas a los padres, a los propios alumnos y a los profesores, porque va a dificultar mucho la convivencia y en este problema, todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, la sociedad, los padres, la televisión y por supuesto, también los centros educativos. Cada vez son más urgentes y necesarias acciones de intervención que ayuden a los profesores a hacer frente a un problema ante el que se encuentran totalmente desprotegidos”.

Si hay culpables, con toda seguridad habrá causas.
“Hay muchas, afirma el investigador, pero hay una relación muy directa entre la forma que se ha educado a un niño en los primeros años de su vida y el futuro acosador. Si un niño ha recibido pocos afectos, este hecho será trascendental para conformar su personalidad. El tiempo que los niños pasan con sus familias o los contenidos violentos que ven a través de la televisión a lo largo de la semana, son cruciales. Se calcula que ven unas treinta horas de televisión y que a lo largo de 5 o 6 años ven un contenido violento de unas seis mil imágenes, esto indudablemente influye en la agresividad de un niño".

Pero acoso escolar no es todo; no es una riña, un pelotazo, una patada….Emilio Tresgallo, padre y profesor puntualiza.
“La violencia escolar es algo muy serio, para que se considere acoso escolar hay que considerar varios aspectos; que no haya igualdad de fuerzas, el verdugo se siente superior a la víctima. El acto de acoso, no se produce de forma esporádica, sino que se prolonga durante meses e incluso años……. Y puede terminar, como ya está comprobado, en la muerte o destrucción psicológica del niño acosado".


Escuchemos a Emilio Tresgallo.







¿Estamos ante las enfermedades del siglo XXI?
Emilio Tresgallo, no se da tregua, no tiene tiempo para pararse a pensarlo, pero si para intentar resolverlo. Charlas, Jornadas, Cursos de Verano y su trabajo publicado a disposición de todos en